El Jazz de Wayman Tisdale

Artículo de Albert Molinari.

En verano de 1984, un grupo de universitarios se disponían a cumplir una importante misión. El equipo estadounidense estaba obligado a demostrar al mundo que seguían siendo los mejores jugando al baloncesto. Tras la renuncia a disputar en 1980 los Juegos Olímpicos de Moscú –por la Guerra Fría que mantenían con la URSS- tenían que recuperar el cetro olímpico.

Los elegidos eran –teóricamente- los mejores universitarios del país. Entre ellos estaban unos jovenzuelos llamados Michael JordanPatrick EwingAlvin Robertson,Chris MullinSam Perkins y Wayman Tisdale. El resultado fue el esperado: medalla de oro y final ganada a España (ganaron los partidos por 11 puntos de media en el torneo). Misión cumplida.


Tisdale fue un jugador especial desde el primer momento. Su periplo por la universidad de Oklahoma fue de matrícula de honor. Es el único jugador de la historia NCAA en ser nombrado tres veces consecutivas All-American (todas y cada una de sus temporadas en la universidad) y ser nombrado MVP de su Conferencia.
Tras conquistar el oro olímpico volvió a las aulas –como hicieron Ewing y Mullin- y no bajó ni un ápice su repertorio con los Sooners. Sus medias fueron 25.6 puntos y 10.1 rebotes con un 57% en tiros de campo. A dia de hoy sigue siendo el mejor debutante de la historia de la NCAA, con 24.5 puntos y 10.3 rebotes por partido.
Nada dudó de su segunda posición en el draft de 1985, justo detrás de Patrick Ewing(con el que formó un tándem letal en los JJOO de 1984, donde además fue el mejor reboteador del Team USA).
No terminó de cumplir las expectativas en la NBA –no participó en ningún All-Star ni tiene anillo de campeón-, pero caló hondo en sus compañeros. Se le incluyó en el Salón de la Fama de la NCAA, muestra de su enorme calidad. En el tramo final de su carrera empezó a sufrir lesiones. Indiana PacersSacramento Kings y Phoenix Suns fueron sus equipos profesionales. En el estado de California realizó sus mejores partidos (22.3 puntos y 7.5 rebotes), y en Arizona compartió vestuario con Charles BarkleyKevin JohnsonDanny Manning y su ex compañero en aquel verano de 1984, Joe Kleine.
Pero Tisdale era algo más que un buen jugador. Sus inquietudes fuera de la cancha eran varias, pero destacaba una por encima del resto: la música. Ya en aquel verano angelino del 84 mantenía largas y productivas charlas musicales con Sam Perkins, y el gusanillo empezó a crecer en él.
Como compositor y músico de jazz y funky tuvo una formidable carrera paralela al baloncesto –presentó dos discos en el tramo final de su carrera-. Tras su retirada siguió con la música, publicando seis discos más. Bajo el pseudónimo de ‘Tiz’ creó la banda Tiz & The Fonkies Planetarians. Ver un bajista de jazz o funky de 206 centímetros era impactante, pero escucharle era un placer. La crítica musical fue muy benévola con todas sus grabaciones: obtuvo premios de jazz y colocó algunos singles en las listas de éxitos.
Todo cambió de repente. Como una tormenta de verano, el cielo se cubrió en segundos. En marzo de 2007 sufría un accidente doméstico al caerse por las escaleras. En la operación de reconstrucción de la pierna, los doctores localizaron un tumor maligno en la rodilla. Cáncer óseo. No se derrumbó. Siguió con su música y su vida. Incluso cuando en 2008 le amputaron la pierna seguía teniendo fe en que superaría la enfermedad –los médicos le dijeron que tenía casi un 100% de posibilidades de superarlo-.
Su buen amigo y compañero en los Pacers, Reggie Miller, le describe así: “Nunca se rindió. Era el hombre con el corazón más grande y la sonrisa más luminosa que he conocido nunca”.
Sam Perkins, su padrino de boda, comentó en una entrevista al diario Indiana Star: “Tiz siempre estaba cuando  llamabas. Cuando abandonó las canchas estaba feliz, y hasta el último dia mantuvo el ánimo y el entusiasmo para hacer cosas”.
Wayman Tisdale falleció el 15 de mayo de 2009, poco más de dos años después de serle diagnosticado el cáncer y a pocas semanas de cumplir los 45.
Murió sonriendo, porque supo hasta el último momento que la enfermedad no le ganaría, que se lo tendría que llevar por delante. No se muere dignamente, se vive dignamente. Y eso hizo Tisdale, arañar cada segundo del reloj de arena que es la vida para hacerlo lo más largo y bonito posible.
Su lucha, su amor por la vida, sus ganas de vivir cada instante, están reflejadas en su música, en sus creaciones. Creaba con la mente y con las manos, como un orfebre que trabaja con metales preciosos, que crea joyas, que pule y moldea cada uno de sus rincones.
Si hubiese nacido 100 años antes, creo que ese habría sido su oficio.Su ejemplo será seguido por muchos y su imagen perdurará en la memoria de millones de personas, que aun sin conocerlo, lo admiran (yo el primero) por su valor.
 Descansa en paz, Tiz.

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