Mundial FIBA 2014: Un nuevo Derrick Rose ha nacido



HOPE, dice con letras grandes el tatuaje en el antebrazo izquierdo de Derrick Rose. Esperanza. Más arriba, un mago con un balón de baloncesto adorna el hombro bajo las letras Poohdini, un juego de palabras derivado de Pooh, el nombre con que su abuela le llamaba por su parecido con el personaje de Winnie the Pooh.El rostro de Malcom X colorea el gemelo izquierdo. Un angelito bordea el cuello... El cuerpo de Rose (4 de octubre de 1988, Illinois) no escapa a los tatuajes que visten a otras estrellas de la NBA —y eso que el base tiene miedo a las agujas: no mira cuando le graban—, pero las cicatrices de sus rodillas hablan de una historia diferente.

Es una historia de gloria, caída y resurrección.

La gloria empezó muy joven. El chico que había aprendido a jugar al baloncesto con sus tres hermanos mayores fue elegido con 19 años el número uno del draft de 2008 por Chicago. En su primer año en la NBA logró marcas que recordaban al mito de Michael Jordan, como esos primeros 45 partidos con 20 o más puntos. Fue novato del año en su debut; all star y campeón del mundo con EEUU en su segundo curso; mvp de la temporada en el tercero, el más joven de la historia... Parecía imparable, destinado al anillo, pero... la caída. Comenzaron los dolores en las rodillas. La rotura del ligamento cruzado anterior en la izquierda le dejó el curso 2012-13 en blanco. Volvió, jugó 10 partidos entre el 29 de

octubre y el 22 de noviembre de 2013 y crujió el menisco de la rodilla derecha. Vuelta al quirófano. Solo 49 partidos en tres años.

    Ahora soy un jugador totalmente diferente. Soy más inteligente corriendo en lugar de tan salvaje"

Y la resurrección en este Mundial. Contra Finlandia, Rose disputó su primer partido oficial en más de nueve meses. No fue titular, pero jugó más que nadie, 22 minutos, y sumó 12 puntos y tres asistencias. Frente a Turquía, otros 16 minutos, dos puntos y dos rebotes. “Este Mundial es una prueba para mí. Es una forma de prepararme para la NBA. Confío mucho en mí. He trabajado muy duro para este momento y este es el resultado. Me he preparado para tener ritmo, rebotear y tirar. Estoy en forma”, asegura el próximo compañero de Pau Gasol tras el fichaje del español por los Bulls, una llegada que él mismo bendijo. “Nunca he jugado con un pívot como él”, asegura, ansioso por probar la conexión con el catalán y la pareja de Pau con Joakim Noah.

Derrick Rose ha vuelto, pero es un nuevo Derrick Rose. No solo juega, sino que hace jugar. No solo anota, sino que mira a sus compañeros. “Soy un jugador totalmente diferente”, asegura él, envueltas las rodillas en hielo tras un entrenamiento; “ahora sé controlar mi cuerpo mejor, usar mi velocidad, ser inteligente corriendo en lugar de tan salvaje. Soy agresivo, pero tengo más control sobre el juego”. Tom Thibodeau, su entrenador en Chicago y asistente de Krzyzewski en el Mundial, no se separa de él en los entrenamientos. “Es más paciente, ha encontrado el ritmo del juego”, asegura el futuro técnico
de Pau.

Rose, en un amistoso ante Brasil. / CORDON

Las lesiones han dado a Rose la oportunidad de ver el juego desde fuera. La estrella ha aprendido a observar, a entender. Durante su primera baja pasaba horas y horas lanzando triples, curtiendo un juego exterior que antes no explotaba, tal era su querencia por las penetraciones en acciones individuales en las que él lo hacía todo. Solo contra el mundo. Hoy ha aprendido lo que significa ser un base, no solo un magnífico anotador.

“Ha madurado muchísimo”, explica Nikola Loncar, exjugador y analista de la NBA en Canal +. “Su cuerpo está preparado. Debe resolver los problemas mentales. Se tiene que soltar, jugar sin miedo. Tiene más recursos, no solo el juego explosivo. Tira en parada, va por fuera. Antes no metía una desde lejos. La lesión le ha hecho pensar. Ha visto el juego desde fuera y lo ha comprendido. Hace jugar a los demás. Con Cleveland, los Bulls aspiran a todo. La conexión con Pau, por la inteligencia de ambos, será muy buena”.

El nuevo Rose simboliza la versión más grupal de EEUU. Sigue siendo una estrella, claro, aunque dice no gustarle la atención sobre él. Tiene un contrato de 95 millones de dólares por cinco años y de su cuello cuelgan dos chapas de oro con las iniciales P.J. El nombre de su hijo, Pooh Junior.


Vía:
http://deportes.elpais.com/deportes/2014/08/31/actualidad/1409507810_706966.html

Compartir en:

Ok Basket se posten artículos propios y de la red de basquetbol.

    COMENTARIOS: