Los deportistas y lo políticamente incorrecto

Gran artículo del mundo.es que redactó Guillermo del Palacio

"DEPORTISTAS QUE SE MOJAN"

El jugador de los Cleveland Cavaliers Lebron James está considerado como uno de los mejores del mundo. El 'heredero de Jordan' le llaman algunos. No deja de ser una blasfemia, pero permite comprender por qué es tan importante que un deportista de su talla se implique y proteste en un tema tan polémico como la muerte de Eric Garner.

No fue el único, ya que Kyrie Irving, Kevin Garnett o Deron Williams, entre otros, también llevaron camisetas con la frase I can't breathe ("no puedo respirar"). Y es que, en ocasiones, los deportistas se mojan (en otras, mojan, pero esa lista estaría formada simplemente por Julio Iglesias). En algunos casos les fue mejor y en otros, peor. Pero todos fueron un paso más allá de lo que se esperaba de ellos para defender sus creencias.



En realidad, el jugador de los Bulls Derrick Rose fue el primero en llevar la camiseta de Garner. Cuando la NBA amenazó con multarle, se sumaron el resto de estrellas, encabezadas por Lebron. Según explica a ELMUNDO.es el periodista Quique Peinado, autor del libro Futbolistas de izquierdas, este pulso a la liga sí supone un salto. "Me parece un punto de rebeldía que no va a ocurrir en Europa". Eso sí, también matiza que hay "un factor racial muy diferenciador", como cuando los jugadores se sumaron a la primera campaña de Obama.

Petrovic y Divac, odio fraternal


Hubo un tiempo en el que Drazen Petrovic -posiblemente el mejor jugador europeo de la historia- y Vlade Divac fueron amigos. Jugaron juntos en la selección de Yugoslavia que asombró al mundo del baloncesto al ganar el Eurobasket de 1989 y el Mundial de 1990. Se apoyaron en sus primeros años en la NBA. Petrovic lo tuvo especialmente difícil, ya que Rick Adelman no confiaba en él y apenas dispuso de minutos, a pesar de su talento.


Pero también hubo un tiempo en el que Petrovic y Divac no se hablaron. Su amistad no sobrevivió a la guerra de Croacia. El conflicto no fue el único culpable; también una bandera croata, que apareció en la celebración del Mundial del 90. Divac, capitán del equipo, la tiró al suelo y su compañero nunca se lo perdonó. Tres años más tarde murió en un accidente de tráfico. El documental Hermanos y enemigos (Once Brothers) cuenta esta historia.

Kanouté muestra una camiseta con la palabra Palestina durante la celebración de un gol junto a Luis Fabiano en 2009.

Frédéric Kanouté y Palestina

Kanouté muestra una camiseta con la palabra Palestina durante la celebración de un gol junto a Luis Fabiano en 2009. Kanouté mostró en 2009 una camiseta con la palabra Palestina durante la celebración de un gol en 2009. REUTERS
El antiguo jugador del Sevilla es musulmán, lo que le llevó, por ejemplo, a negarse a llevar la camiseta con publicidad de una web de apuestas. Sin embargo, su acto de protesta más sonado fue cuando en la celebración de un gol marcado contra el Deportivo de La Coruña en enero de 2009 mostró una camiseta con la palabra Palestina. Se llevó una cartulina amarilla de Mateu Lahoz y una multa de la RFEF. Después, en noviembre de 2012, promovió una campaña de protesta después de que el ejército israelí asesinase en un bombardeo a cuatro niños que jugaban al fútbol. Antonio Luna, que actualmente está cedido en el Hellas Verona, también ha condenado los ataques de Israel.

En la NBA, donde muchos jugadores son musulmanes, este tipo de apoyo es mucho menos común. Según explica Peinado, "en EEUU ningún jugador se solidarizaría nunca con Palestina porque sería enfrentarse al lobby judío, con todo lo que eso conlleva comercialmente". Mientras, solidarizarse con Eric Garner no les enfrenta con nadie, pues no es un ataque a la población blanca. "Es como esa frase famosa de Michael Jordan, que cuando un candidato demócrata le preguntó por qué no le apoyaba, le respondió que los republicanos también compran zapatillas".

A pesar de ello, alguno como Dwight Howard sí se llegó a mojar con un mensaje en el que pedía libertad para Palestina. No obstante, lo borró poco después y pidió perdón por hablar de política. El jugador israelí Omri Casspi sí dio su opinión sobre lo que considera mentiras a favor de los palestinos. La NBA no le multó.

Boxeo y lucha

Mohamed Ali (dcha.) y Joe Frazier en el combate de boxeo por el título de peso pesado en Manila en 1975. Mohamed Ali (dcha.) y Joe Frazier en el famoso combate de boxeo en Manila en 1975. AP
Mohamed Ali nunca se escondió. Tras abandonar a Cassius Clay -su nombre "de esclavo"- apoyó firmemente a la Nación del Islam, se hizo amigo de Malcolm X (aunque se distanciaron después de que éste se alejara de la organización) y se negó a ir a Vietnam a luchar "una guerra de blancos". Y sus luchas muchas veces se trasladaron al cuadrilátero.

Ali golpeaba duro. En el cuadrilátero, con los puños; fuera, con palabras. Que se lo digan a Ernie Teller o a Joe Frazier. El primero trató de desconcentrar al boxeador negándose a dirigirse a él como Ali, a lo que esté respondió Thrilla in Manilla narra la historia.

Mohamed Ali (dcha.) y Joe Frazier en el combate de boxeo por el título de peso pesado en Manila en 1975.

Sin salir del boxeo, Tyson también se mojó, como se puede ver cada vez que se quita la camiseta. En su hombro derecho, Mao; en el izquierdo, el tenista Arthur Ashe, que fue uno de los primeros en protestar contra el apartheid; en el estómago, el Che.

Peter Norman, el hombre sin guante


Tommie Smith y John Carlos pasaron a la Historia al levantar el puño con un guante negro mientras sonaba el himno estadounidense tras la victoria del primero en la final de 200 metros lisos en los Juegos Olímpicos de 1968. El puño derecho de Smith llegó más alto, pues ganó el oro; El izquierdo de Carlos, bronce, algo por debajo, pero llegó igual de lejos. Solo tenían un par de guantes -John Carlos se dejó los suyos en la Villa Olímpica- y fue Peter Norman, australiano ganador de la medalla de plata, quien les dio la idea de llevar uno en cada mano cuando le contaron lo que iban a hacer.

Su contribución no se quedó ahí. Norman se puso un emblema del Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos (OPHR) en el pecho. A la altura del corazón. La organización había nacido un año antes y pedía que se boicoteasen los Juegos de México a menos que se cumpliesen una serie de requisitos, como que se retirase la invitación a Sudáfrica y Rodesia o se restableciese el título de Mohamed Ali. Eso sí, el australiano le tuvo que pedir el emblema a Paul Hoffman, miembro del equipo de remo estadounidense.


Los tres atletas compartieron podio y suerte. Carlos y Smith fueron expulsados de los Juegos, mientras que el segundo clasificado fue repudiado cuando volvió a Australia con su medalla de plata. A pesar de tener el quinto mejor tiempo a nivel mundial en 1972 no fue invitado a los Juegos de Múnich. Se retiró tras enterarse de la noticia. 32 años después, cuando Sydney celebró los Juegos, no fue invitado por su país a la ceremonia de apertura. Cuando la delegación estadounidense se enteró, le hizo parte de la suya. Porque Norman había sido parte de su historia.

Norman murió de un ataque al corazón en 2006. John Carlos y Tommie Smith fueron dos de las personas que llevaron su féretro sobre sus hombros. En 2008 se estrenó el documental Salute, dirigido por su sobrino, en el que se cuenta su historia. Cuatro años más tarde el Parlamento australiano emitió un perdón oficial (PDF) en el que reconoció sus "extraordinarios logros deportivos", su "valentía" y el papel que jugó en la lucha por la igualdad.

Enlace: http://www.elmundo.es/enredados/2015/01/18/54afe96cca474183188b457a.html

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