Kobe Bryant, el eterno perseguidor de Jordan

Tiene 36 años. Lleva 19 temporadas en la NBA. Ha tenido numerosos problemas de lesiones, la última de las cuales, en el hombro derecho, le obligó a pasar el miércoles por el quirófano y le tendrá nueve meses de baja. Unos datos que, combinados, han llevado a la prensa estadounidense a la conclusión de que la carrera profesional de Kobe Bryant ha terminado. Pero él no opina lo mismo. Ni su club, Los Angeles Lakers. Ni los médicos que le operaron.

"Lo mejor de Kobe es que mientras están diciendo que se acabó él va a seguir. Esta temporada ha demostrado que aún le queda mucho en el depósito de combustible. Todavía es uno de los mejores jugadores de la liga". Palabra de su entrenador, Byron Scott. "Esperamos que se recupere por completo y, si todo va como lo previsto, debería estar listo para el comienzo de la temporada", añade Neal ElAttrache, uno de los doctores que le operaron.



Es el jugador mejor pagado de la NBA esta temporada: 23,5 millones de dólares (20,7 millones de euros), que subirán a 25 (22) la próxima. Pero no es el dinero la razón prioritaria por la que quiere seeguir en activo un jugador que a lo largo de su carrera ha ganado unos 250 millones de euros en los Lakers, sin contar una cifra similar en publicidad.

No; no hay nada que motive más a Kobe Bryant que poder mantener la persecución a Michael Jordan que ha sido su obsesión incluso desde antes de comenzar su carrera profesional. Persecución de sus récords, de su prestigio y, en último término, de su condición (a juicio de de la mayoría) de mejor jugador de la historia. Una obsesión alentada por una prensa y una afición ávida de hallar un heredero a Air.

Kobe (llamado así por la carísima carne que lleva el nombre de la ciudad japonesa) nació en Filadelfia (23/VIII/1978), pero pasó siete años de su infancia en Italia, cuyo idioma sigue hablando perfectamente (y algo de español), porque su padre, Joe Jellybean ("gominola") Bryant, jugó allí tras dejar la NBA. Jugó al fútbol y se hizo hincha del Milan, aunque con el tiempo admiró el estilo del Barça de Guardiola.

De regreso a Filadelfia, se convirtió en el máximo anotador de la historia del instituto Lower Marion y en 1996 decidió presentarse al draft de la NBA sin pasar por la universidad. Le escogió Charlotte Hornets en el puesto número 13, pero sus pocas ganas de jugar allí se unieron a los deseos de Jerry West, exestrella y entonces mánager general de los Lakers, y le cambiaron por Vlade Divac. El día de su debut, el 3 de noviembre de 1996, se convirtió en el jugador más joven de la historia de la NBA. Tenía 18 años y 72 días. Dos meses después le superó Jermaine O'Neal y en el 2005 Andrew Bynum, que sigue teniendo el récord de precocidad: 18 años y 6 días.

La coincidencia de posición (escolta) y de estatura (1,98 m) y la facilidad anotadora de ambos alimentaron las comparaciones con Jordan. Precipitadamente. La kobemanía nació con las enormes alabanzas que grandes exjugadores de la NBA, como Magic Johnson, le dedicaron en la retransmisión televisiva del All Star de 1996. El primero de los catorce que jugó, Ha sido elegido diecisiete veces, pero en el 2010, el año pasado y en éste las lesiones le impidieron participar.

Precipitadamente porque en su primera campaña en la NBA, la única completa que había jugado hasta entonces, Bryant promedió sólo 7,6 puntos (con un 41,7% de efectividad en el tiro), 1,9 rebotes y 1,3 asistencias, que dan risa comparados con las cifras de Jordan en su debut: 28,2 puntos (51,5% de acierto), 6,5 rebotes y 5,9 asistencias por partido. Este tenía tres años más que el otro, pero aun así... Daba igual; la comparación era inevitable.

Jordan fue seis veces campeón de la NBA, cinco el mejor jugador y diez el máximo anotador. Bryant, cinco (todas con Phil Jackson como entrenador, como el otro), dos y una respectivamente. La diferencia es enorme, pero hay quien pone al Laker por delante. Y más desde que hace un mes le sobrepasó para colocarse tercero, tras Jabbar y Karl Malone, en la lista de anotadores históricos de la liga. Olvidan, además de su aportación en otros aspectos del juego, los promedios por partido (30,12 Jordan, récord absoluto; 25,38 Bryant) y la efectividad en los lanzamientos (49,7% y 45,1% respectivamente).

Este egoísmo, plasmado en un exceso de tiros, ha sido el elemento técnico más discutido en la carrera de Kobe, el que unido a los celos rompió la primera pareja campeona que formaba con Shaquille O'Neal. No la segunda, con un Pau Gasol al que siempre consideró su hermano.

Fuera de la pista, su peor momento llegó en el 2003, cuando fue detenido por agresión sexual a una empleada del hotel de Colorado en que se recuperaba tras una operación en la rodilla. El jugador alegó que creyó que la relación era consentida, pidió perdón y la fiscalía retiró los cargos tras un año largo de escandalosa polémica. A raíz de ello Kobe perdió algunos contratos publicitarios y estuvo a punto de perder también a su esposa, Vanessa, a la que su familia no había aceptado cuando se casaron. Ella pidió el divorcio en el 2011, pero dos años después retiró la demanda.

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