Jimmy Butler : De las calles a la NBA.

                                                                                 
                                       De las calles a la NBA

Sin excusas. Cuando Jimmy Butler debutó en la NBA, se había cumplido un sueño, quizá, por el camino más complicado hacia el profesionalismo, pues un tiempo vivió en las calles, sin familia, sin casa, pero luchó, aferrandose al basquetbol como principal balsa salvavidas. Respeto.


Jimmy Butler tuvo que ponerse duro y contener las lágrimas, cuando el altavoz anunció su nombre en todo lo alto en el United Center, de Chicago y que confirmaba que era parte del equipo en el partido inaugural de la temporada 11-12. En el partido, encestó 2 puntos y recuperó 2 rebotes en 5 minutos en cancha, en una paliza de Chicago por 40 puntos sobre Memphis. Ahí estaba el escolta y alero de 2.00 metros, con una playera oficial de la NBA. Lo había conseguido. La prensa, al final del juego quería escuchar las palabras del chico que había superado cualquier obstaculo. Algunos fans se extrañaron que los periodistas se interesara tanto en el novato como en los veteranos y estrellas de la escuadra. No conocían su historia.



Jimmy Butler III creció sin padre, pues este abandonó a la familia cuando Jimmy tenía 2 años de edad. Vivió una niñez llena de carencias, sin mucha esperanza en el futuro. Muchas veces faltó el alimento en la mesa, lo que hizo que Butler nunca faltara a ir a la escuela para asegurarse un almuerzo. A los 13 años, su madre lo echó de casa, con la excusa que le recordaba mucho a su padre.

El niño, sin tener a donde ir, empezó a habitar los parques y lugares públicos. Entraba a casa cuando su madre no estaba, y a veces, dormía oculto en el patio sin hacer ruido para no ser descubierto. A veces sus amigos le conseguían algo de comer.

En ese tiempo, se dio cuenta que podía pasarse horas en el gimnasio recreativo, jugando, entrenando o simplemente descansando, sin ser molestado. Había regaderas donde bañarse, agua fresca, lugares cómodos para sentarse y dormir en el día. Por las noches, cuando era hora de cerrar, simplemente se ocultaba y se quedaba hasta que amanecía. A veces tomaba un balón y disparaba a canasta en la madrugada, con la luz de la luna que se filtraba por las ventanas. En esa inmensa soledad, de alguna forma presentía que las cosas mejorarían.



Por las mañanas saltaba las cercas y era el primero en la escuela en la fila para recibir desayunos. Empezó a centrarse en el baloncesto como modo de escape, como refugio, como aliado. Entrenaba en la escuela, y saliendo se iba al centro recreativo, a seguir practicando. En la escuela y en el centro recreativo más de una vez le pidieron hablar con su madre, pero su madre nunca asisitió.

Una ocasión  Jimmy salió de su escondite a media noche en el centro recreativo. No se percató que una pequeña luz de lampara en una oficina estaba prendida. El entrenador, que se había quedado a terminar de llenar unos documentos, empezó a escuchar el bote de un balón y disparos a canasta. '¿qué será eso? Iré a echar un vistazo' pensó. Se acercó sin hacer ruido y observó por minutos como aquella silueta practicaba hasta 20 veces un mismo movimiento, de ejercicios que él mismo había puesto unas horas antes.

Las lueces prendieron, y con ellas, la esperanza. "Jimmy, ¿Qué haces aqui a estas horas? ¿Me puedes decir que sucede en casa?".


Jimmy Butler III no volvió a tener necesidad de dormir en las calles, pues el entrenador se convirtió en su tutor y su aliado. Le ofreció una amistad, un cobijo y una guía correcta el resto de su adolescencia y juventud. Entre ambos, guiaron alclub a un triunfo tras otro y Jimmy fue el jugador estrella de la preparatoria Tomball, en Texas. Hizo tan buen papel, que se ganó una beca para la Universidad de Marquette, donde se ganó la popularidad de ser el jugador más intenso en la cancha, el que más se esforzaba y el que más horas al día entrenaba.




La NBA no iba a dejar escapar a Jimmy Butler III. Los Toros lo seleccionaron en el draft de 2011 en el turno 30 .

Todos pasamos por dificultades alguna vez, por adversidades o problemas, y no todos podríamos superar el hecho de vivir en las calles y no contar con el apoyo de una familia, y pese a todo, sortear los retos y llegar a la NBA.


Aún ahora, cuando Jimmy Butler siente un poco de ansiedad, asiste a una cancha a altas horas, pero ahora ya no entra a hurtadillas. Tiene la llave. Doce de la noche, dos de la mañana. Alguien bota el balón y ensaya disparos a canasta. Esta vez, con las luces prendidas.

Jimmy Butler ha sido condecorado como el Jugador Más Mejorado en la campaña 14-15, luego de mejorar sus números de 13 a 20 puntos por juego. Quizá apenas sea el arranque de una carrera que le falte mucho por brillar, pero si no, puede estar del todo satisfecho. La elección de su aliado aquellas noches sin techo no pudo hacer sido mejor : El baloncesto.

-@frankbermudezz sígueme en Twitter | Fotos : UnomasUnoWeb.com

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