Drazen Petrovic una leyenda en 20 cortas historias

 Por NACHO DUQUE Y JOSÉ LUIS MARTÍNEZ 22/10/14

En el día del 50 cumpleaños de Drazen Petrovic (22-10-1964) recordamos su vida en 20 historias: de los paraguazos de su madre y sesiones de tiro por autocastigo a su no fichaje por el Barça y la canción que le motivaba: "Hijo de p...".
Rememoramos la vida, las hazañas y la personalidad del mito.

1 Su madre, a paraguazos con los rivales para protegerle
En 1987, durante la Universiada de Zagreb, la aún Yugoslavia de Petrovic se enfrentaba a Estados Unidos. En un momento del partido se produjo un conato de pelea y varios jugadores -entre ellos Drazen- acabaron por el suelo. Biserka, su madre, saltó a la cancha paraguas en mano y se lió a bastonazos con los rivales. Las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para separarla.

2 Madrugaba para hacer 500 tiros antes de irse al colegio
Petrovic nació con talento, pero nadie trabajó tanto como él para moldearlo. Siendo un chaval, se levantaba a las siete de la mañana para hacer 500 tiros antes de ir al colegio. En 1982, tras perder la Cibona la Korac ante el Limoges, fue tal su frustración que a partir de entonces decidió entrenarse entre seis y ocho horas diarias.

3 Una sesión de tiro de castigo de madrugada por fallar
En la temporada 88-89 jugó con el Madrid, donde dejó muestras de su profesionalidad. Nunca se iba a casa sin haber encestado antes 100 triples. Le bastaba con tirar 115 ó 120 veces. Un día, falló dos tiros claves jugando en Valladolid y el Madrid perdió. De vuelta, pasada la medianoche, pidió las llaves del pabellón y estuvo tirando hasta las tres de la madrugada.

4 Anotó 112 puntos (40/60) en un partido con la Cibona
En la temporada 84-85, en su primer año en la Cibona, Drazen anotó 112 puntos en un partido ante el Smelt Olimpia. Sólo tenía 18 años, pero sus rivales fueron incapaces de contener su caudal ofensivo. Firmó 40/60 tiros de campo y la Cibona ganó 158-77.

5 Competitividad extrema: su hermano, un enemigo más
En 1989, durante la semifinal de la Recopa, el Madrid de Drazen visitó a la Cibona de su hermano Aza. Los blancos ganaban por un punto y Drazen iba a lanzar dos tiros libres cuando su hermano, sabedor de que les eliminarían en Madrid, le dijo que fallase para que al menos cobrasen la prima. Drazen le miró y anotó los dos tiros. En el parqué no reconocía ni a su padre.

6 Ocho triples seguidos para dar la vuelta a un partido
Una de sus rachas más increíbles tuvo lugar en un partido de Liga Europea entre la Cibona y el Limoges. En el minuto 13 los croatas perdían por 19. Entonces apareció Drazen para anotar ocho triples consecutivos y culminar, él solo, un parcial de 24-2 con el que dio la vuelta al partido.

7 Escupitajo a Neyro y multa ficticia por sus malos modos
En una semifinal del Torneo de Puerto Real, Petrovic se calentó porque Neyro le había pitado una técnica y su reacción fue escupirle. El árbitro le expulsó y el torneo quiso sancionarle dejándole fuera de la final. Pero el alcalde de Puerto Real, Pepe Barroso, dijo que si Petrovic no jugaba suspendía el torneo. Todo se arregló con una multa de 200.000 pesetas que Petrovic nunca pagó. Fue un paripé.

8 Su decisión: "Si Aíto no me quiere, habla con el Madrid"
En 1988 Petrovic estuvo a punto de convertirse en jugador del Barcelona, pero los azulgranas tardaron mucho en decidirse. Drazen, al enterarse de su indecisión, fue claro con su agente: "Si Aíto no me quiere, habla con el Madrid". A los dos días, Mendoza cerró en dos minutos su fichaje en el restaurante José Luis.

9 Un antitabaco radical que tampoco bebía alcohol
No soportaba estar junto a alguien que estuviese fumando. Un día se enfadó con su representante porque le firmó un contrato con Winston. Estuvo varios días sin hablarle, hasta que vio lo que le pagaban. También odiaba el alcohol: "Es malo para los músculos", decía.
10 El "hijo de p..." su canción favorita en territorio hostil
Drazen era odiado en muchas canchas y antes de jugar en muchas de ellas, se empleaba en la víspera y en el día del partido tarareando el famoso estribillo de "Hijo de p..." que luego escucharía en las gradas contra él. Esa cancioncilla le encantaba y le motivaba.

11 El día de su muerte, Drazen no pudo driblar al destino
Petrovic murió el 7 de junio de 1993. Croacia acababa de jugar un partido del Preeuropeo en Polonia. Él, tocado de un tobillo, ni jugó. A la vuelta, había facturado su maleta, pero un amigo le invitó a pasar la noche en Frankfurt y aceptó. Fue hacia allá en el coche de una amiga, un Golf GTI. Era un día lluvioso, su amiga entró fuerte en una curva y el coche se empotró contra un camión.

12 La guerra truncó la amistad con Divac, su mejor amigo
Vlade Divac se convirtió en el mejor amigo de Drazen, una amistad forjada en la selección de Yugoslavia desde sus categorías inferiores. En la NBA, Divac fue su confesor cuando Petrovic no jugaba en Portland y estaba deprimido. Sin embargo, con la guerra de los Balcanes, Drazen le retiró hasta el saludo a su amigo.

13 Llevaba el número 3 porque quería ser el mejor triplista
Biserka, su madre, se lo confesó a Jordi Sampietro, bloggero de MARCA.com: "Una de las razones por las que Drazen llevaba el número 3 en los Nets era demostrar que él era el mejor tirador de tres... ¡y estadísticamente lo consiguió!".

14 El día que anotó 62 puntos en la final de la Recopa
Final de la Recopa de 1989. Petrovic anota 62 puntos y da el triunfo al Madrid por 117-113 ante el Snaidero. Los blancos ganan el título, pero el ambiente en el equipo quedó enrarecido. Los pesos pesados, sobre todo Fernando Martín, no aguantaban su individualismo.

15 Hubiese sido el escolta NBA mejor pagado tras Jordan
Cuando murió, los Nets estaban a punto de ofrecerle ampliar su contrato cinco años más. Ganaría menos de lo que le ofrecía el Panathinaikos, pero lo suficiente como para ser el segundo escolta mejor pagado de la NBA. Sólo le habría superado Michael Jordan.

16 El jugador mejor pagado, pero el más desgraciado

Rick Adelman, actual entrenador de Ricky, fue su técnico en Portland, donde apenas le dio minutos. Sólo 12,6 de media. "Soy el jugador mejor pagado de la NBA. Estoy ganando millones de dólares por jugar cinco minutos por partido", decía Petrovic.

17 La Liga de Petrovic acabó siendo la Liga de Neyro
La Liga de 1989 iba a ser la de Petrovic, pero acabó siendo la de Neyro. El colegiado cobró protagonismo en el último encuentro de la final. La ganó el Barça después de que los blancos terminaran con cuatro jugadores por culpa de las expulsiones y las faltas.

18 Su muerte condicionó para mal el futuro de los Nets
Willis Reed, por entonces mánager general de los Nets, aseguró que la muerte de Petrovic supuso un retroceso para la franquicia: "Fue devastador. El futuro del equipo habría sido diferente con él vivo. No hay duda. Era esa clase de jugadores que cambia el destino".

19 Las dos supervivientes del accidente que le costó la vida
El día del accidente conducía Klara Szalantzy, novia de Drazen y que rehizo su vida junto al ex futbolista alemán Oliver Bierhoff. También viajaba Hilal Ebedel, una jugadora de básket que tuvo que poner fin a su carrera, perdió la memoria y sufrió graves crisis mentales.

20 Respeto unánime de las grandes leyendas de la NBA
Petrovic fue admirado por las leyendas de la NBA. Jordan le ensalzó: "Era un reto jugar contra él, lo hacía todo con una gran agresividad". Phil Jackson también alabó sus condiciones: "Habría sido uno de los grandes". Chuck Daly, su técnico en los Nets, le adoraba: "No había en toda la NBA un tirador con su calidad".

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